´Julian Assange no va a estar en paz jamás, de eso sabe algo Roberto Saviano´

ph. Cristina De Middel

Fue de los primeros en bus­car expli­ca­ciones a los crímenes de mujeres de Ciu­dad Juárez pen­sando que detrás podría haber un asesino en serie y se dio de bruces con la real­i­dad de su país, donde el nar­cotrá­fico, la cor­rup­ción y el crimen orga­ni­zado, apunta, for­man un caldo de cul­tivo idó­neo para la impunidad.

TEXTO DE ÁFRICA PRADO FFOTO DE CRISTINA DE MIDDEL ¿Es usted el Roberto Saviano de México?

Ten­emos cier­tas simil­i­tudes entre la mafia sicil­iana y el nar­cotrá­fico mex­i­cano. A Roberto Saviano, al que pude entre­vis­tar, le pre­gunt­aba por la “sicil­ian­ización” del mundo que anticipó Leonardo Sci­as­cia y comentaba que, en efecto, es un prob­lema de las sociedades con­tem­poráneas, antes lim­i­tado al crimen orga­ni­zado en Italia pero, por razones de glob­al­ización, el crimen orga­ni­zado entra en las insti­tu­ciones públi­cas y pri­vadas de los países y es un prob­lema que se pre­senta cada vez más. En Méx­ico existe esa simil­i­tud de cor­rup­ción inte­gral de las insti­tu­ciones por el nar­cotrá­fico.
¿Ha recibido tam­bién ame­nazas?
Sí, el peri­odismo se ha vuelto muy difí­cil en Méx­ico, con­sid­er­ado el país más peli­groso para el peri­odismo de inves­ti­gación, con 65 peri­odis­tas asesina­dos en 10 años. Yo fui secuestrado, tor­tu­rado, ter­miné en un hos­pi­tal, me sal­varon la vida, volví a ser ame­nazado al pub­licar mi libro sobre Ciu­dad Juárez, Hue­sos en el desierto, pero soy afor­tu­nado frente a mis com­pañeros. Te enfrentas a la vio­len­cia del crimen orga­ni­zado, de la cor­rup­ción política y a deman­das de los poderosos para que no publiques.
Usted alertó sobre Ciu­dad Juárez, ¿qué le llevó a inves­ti­gar las muertes de mujeres?
Empecé a inves­ti­gar en 1996 porque aparecían en la calle cuer­pos de mujeres con evi­dentes sig­nos de vio­len­cia sex­ual y un modus operandi pecu­liar donde la figura del asesino en serie flotaba, era la época de la película El silen­cio de los corderos. Yo quería saber si lo de Ciu­dad Juárez estaba vin­cu­lado a un imag­i­nario literario-fílmico o era una real­i­dad. Por des­gra­cia, me encon­tré con el drama de un país inca­paz de respon­der a esta vio­len­cia sis­temática con­tra las mujeres, que han sido asesinatos de extrema vio­len­cia sex­ual cometi­dos con abuso de poder, en frater­nidad mas­culina de traf­i­cantes, policías, empre­sar­ios y rep­re­sen­tantes del poder con un alcance político y económico muy amplio. Me enfrenté a la degradación de las insti­tu­ciones mex­i­canas.
¿Qué hay detrás de esas muertes?
Lo más grave es que no sólo son asesinatos sis­temáti­cos con­tra mujeres, sino la impunidad, ese gran prob­lema de fondo. La impunidad en Méx­ico es lo que deter­mina el gran fra­caso insti­tu­cional. Ten­emos una impunidad de deli­tos del 98,5%, es decir, abso­luto. En Méx­ico la impunidad está ter­mi­nando con el estado de dere­cho y con la con­viven­cia de las per­sonas, y es una situación muy grave.
¿Hubo efecto con­ta­gio en los crímenes?
Se empieza con algo muy claro. El Gob­ierno mex­i­cano pacta con el nar­cotrá­fico la pro­tec­ción de la zona de Chi­huahua y esto hace que los crim­i­nales se sien­tan con un poder de impunidad tal que puedan come­ter todos los capri­chos que se les ocur­ran: secues­trar a chi­cas en la calle y vio­lar­las una tarde, una especie de pre­do­minio mas­culino. Al no ser cas­ti­gado, el afro­disi­aco de los crim­i­nales es la impunidad y la comisión de estos deli­tos provoca un efecto de imitación, se con­ta­gia.
Y no ha ter­mi­nado, sino que se ha exten­dido a otras ciu­dades.
Sí. Nosotros aler­ta­mos de este fenó­meno desde hace 15 años. Las autori­dades de Ciu­dad Juárez nie­gan el fem­i­ni­cidio y que sea un prob­lema. El nar­cotrá­fico era una fuerza invis­i­ble que surgía y hoy es un asunto público que pre­ocupa den­tro y fuera de Méx­ico por esta vio­len­cia sin con­trol. La ver­sión ofi­cial es que todo está bajo con­trol, pero no.
Una inca­paci­dad que se pone de man­i­fiesto en las fil­tra­ciones de Wik­ileaks.
Sí, ahí se ve que, en pri­vado, los fun­cionar­ios mex­i­canos acep­tan frente a EE UU lo que en público y en Méx­ico no recono­cen y en los últi­mos 4 años ten­emos 30.000 muer­tos por la vio­len­cia del nar­cotrá­fico.
¿Qué opina de Wik­ileaks?
Uno de los fenó­menos más extra­or­di­nar­ios y nota­bles, sobre todo por cono­cer infor­ma­ción pri­vada suma­mente selec­cionada
¿Como cree que acabará Julian Assange, con el Nobel de la Paz o silen­ci­ado?
Se ha metido con “el Impe­rio” y no le va a per­donar, es como la mafia, y para el futuro ten­drá serios prob­le­mas. No va a estar en paz jamás. De eso sabe un poco Roberto Saviano.