Rassegna

Le cinéaste Matteo Garrone a expliqué dimanche avoir voulu “raconter et non diffamer l’Italie” en dépeignant la Camorra dans “Gomorra” montré à Cannes, un film dont il a tenté de rendre “invisible” la réalisation, aux antipodes du “folklore” des fictions consacrées à la mafia.

“En Italie quand on raconte son pays, on est accusé de diffamer son pays”, a déclaré Garrone, âgé de 40 ans, à la presse internationale qui venait de voir son dernier film, en compétition au 61e Festival de Cannes (14-25 mai).

“Je ne comprends pas pourquoi, quand des réalisateurs américains ou israéliens racontent leur pays, on les considère comme des auteurs nécessaires, et dès qu’un Italien fait la même chose, on l’accuse”, a-t-il poursuivi.

“Je pense au contraire avoir fait une opération de vérité”, s’est justifié Garrone, ajoutant: “le silence qu’on garde souvent sur ce qui se passe dans notre pays, est une manière de l’avilir”.

“En Italie nous sommes fatigués de l’image folklorique de la criminalité et du pouvoir des entrepreneurs donnée par les fictions”, a-t-il encore déclaré.

Adapté d’un livre-enquête best-seller en Italie, traduit dans le monde entier et signé par Roberto Saviano, présent à Cannes pour défendre le film, “Gomorra” montre le glauque quotidien de la mafia napolitaine, dans une Italie où économie réelle et parallèle se confondent.

Interrogé sur l’esthétique réaliste, inspirée du documentaire, qu’il a adoptée dans ce film, le cinéaste a expliqué s’être “beaucoup inspiré des reportages de guerre”.

“Je voulais que le film ait un impact émotionnel très fort, en donnant au spectateur la sensation qu’il se trouvait là, qu’il puisse presque sentir l’odeur de ces lieux”, a-t-il expliqué.

“A cause de son thème délicat, ce film m’interdisait toute forme de commentaire”, a conclu Garrone, “il fallait que je sois invisible, que je ne fasse pas du tout sentir ma mise en scène”.

„Seit ich geboren bin, hat die Camorra mehr als viertausend Menschen getötet. In ganz Italien hat die Mafia in 30 Jahren 10.000 ermordet”, sagte der Schriftsteller Roberto Saviano (Jahrgang 1979) am Sonntag bei einer Pressekonferenz in Cannes.

Das Buch „Gomorrah” (Originaltitel: „Gomorra”) hat international für Aufmerksamkeit gesorgt. Nun hat der italienische Regisseur Matteo Garrone das Buch verfilmt.

Beim Pressescreening wurde der Wettbewerbsfilm „Gomorrah” bei den 61. Filmfestspielen begeistert aufgenommen. In Italien läuft er bereits seit zwei Tagen sehr erfolgreich im Kino.

„Gomorrah” heißt das Buch, eine Anspielung auf den biblischen Sündenpfuhl Sodom und Gomorrha, in dem der junge Mann beschreibt, wie sehr die „Paten” bereits zum Teil der Gesellschaft geworden sind, wie sehr sie „integriert” sind in Neapel. Für die Recherche zum Buch hat er undercover am Hafen für die Camorra gearbeitet.

Er beschreibt hautnah das Ausmaß der Mafia in Neapel in aller Offenheit und hat auch am Drehbuch zum Film mitgeschrieben. Seit zwei Jahren lebt er nun unter Personenschutz. Saviano will die Mechanismen aufzeigen, die hinter der Mafia stecken, die die Wirtschaft beeinflusst und das Leben der Menschen einzelner Viertel, wie Saviano auch in der von Bodyguards bewachten Pressekonferenz nach dem Screening des Films sagte.

Es sind einzelne Episoden, Geschichten, die das Buch ausmachen, der Film von Matteo Garrone nimmt einige davon heraus und versucht mit fünf Geschichten, die Strukturen hinter den Verbrechen herauszuarbeiten.

Es ist kein Film, der faszinierende Mafiabosse mit dunklen Sonnenbrillen zeigt, sondern die dunkle, banale, schmutzige Seite der Verbrechensorganisation.

Gleich zu Beginn werden Männer im Solarium eiskalt erschossen. „Ich bin sehr von Kriegsbildern beeinflusst worden, und der Zuseher soll auch bei diesem Film das Gefühl haben, er ist im Krieg”, so der Regisseur.

Ein Krieg, für den Kinder rekrutiert werden. „Jetzt bist Du ein Mann”, sagt ein Mafiaboss zu einem Bub, nachdem er auf ihn gezielt hat und die Kugel in der kugelsicheren Weste stecken bleibt.

Ware, die am Hafen hängen bleibt, wird von der Mafia abtransportiert, die Müllabfuhr ist in festen Händen und Straßenkämpfe mit Schusswaffen gehören zum Alltag.

„Ich habe ein Buch über eine Gesellschaft geschrieben, in der ich aufgewachsen bin, in einer Gegend, die ich geliebt und gehasst habe”, erzählt Saviano.

Saviano erwartet sich jedoch nicht mehr Risiko für sich durch den Film: „Das Risiko entsteht nicht dadurch, dass man etwas geschrieben hat, sondern, dass es gelesen wird und man es gesehen hat.”

Man sollte auch daran denken, dass in der Gegend um Neapel 10.000 Menschen bedroht werden, er sei nichts Besonderes. Allerdings: „Bei den Dreharbeiten haben die Menschen in der Gegend mitgeholfen und uns unglaublich unterstützt”, sagte Garrone.

Im Film seien aber alle professionelle Schauspieler und „niemand von der Straße, wie man vielleicht glauben könnte”.

Der Film macht deutlich, dass die am Beispiel Neapels gezeigten Mechanismen ein weltweites Problem sind. Roberto Saviano war ernst und konzentriert, aber für jemanden, der seit zwei Jahren mit Todesdrohungen lebt, wirkte er relativ entspannt: „Ich fürchte mich nicht vor dem Tod. Ich fürchte mich weit mehr vor der Verleumdung durch die Camorra.”

Verónica Becerril


Cuando el periodista y escritor italiano Roberto Saviano publicó hace dos años el libro «Gomorra», su vida dio un giro de 180 grados, no sólo por el éxito que obtuvo, sino porque a partir de entonces se vio obligado a estar acompañado de una escolta permanente, ante las amenazas de los principales clanes mafiosos de Nápoles, y cuyos nombres y apellidos aparecen sin velos en el libro. Pero Saviano siempre ha tenido confianza en la gente de su Nápoles natal, y a ellos delegó la responsabilidad de actuar en el largometraje basado en su libro que hoy presenta en Cannes el director Matteo Garrone. Y, precisamente, todas esas personas que en un principio pudieron ver con recelo la obra de Saviano se presentaron el viernes en masa en el teatro Modernissimo de Nápoles para ver la primera proyección de la película.
Tras ver el filme, los habitantes de los barrios periféricos de Scampia -de donde son los dos protagonistas debutantes en uno de los cinco capítulos, Marco Macor y Ciro Petrone , y uno de los barrios sede de la «mala vida»- se alzaron en pie e irrumpieron en aplausos. Esa es la reacción que se espera obtener en Cannes, porque en Nápoles se ha roto una barrera con esta película. Para adaptar el libro al cine, Saviano, de 29 años, participó en la redacción del guión; los clanes camorristas no dudaron en pasarse por el rodaje exigiendo una copia y la revisión del guión. A sabiendas del contenido del libro y de quién es Saviano, los jefes de los principales clanes de Campania, que ya amenazaron en su día al escritor, expresaron con esta actitud su preocupación ante la posibilidad de que su vida, su «negocio», aparezcan retratados a los ojos de todos.
Pero, como explicó Saviano recientemente a los medios, «fue la fiesta la que hizo que la situación no fuera a peor». El escritor napolitano se refirió al revuelo formado en Campania con la película. «Las personas decidieron participar, decidieron que querían actuar y, de este modo, todos, desde los jóvenes a los gitanos rumanos, participaron en el filme, de modo que los «boss» no pudieron hacer nada y tuvieron que dejar de intentar «meter mano»».
De hecho, en el largometraje, cuyo rodaje dio inicio sin desvelar el nombre de la cinta para evitar problemas, los actores interpretan su propia vida. Así lo quiso el director Matteo Garrone, joven cineasta romano de 39 años, que contó con la colaboración de cinco guionistas, entre ellos Saviano y otro escritor napolitano, Maurizio Braucci. La película se centra en el aspecto antropológico de los personajes y su entorno, según explicó el propio Saviano. En el largometraje de Garrone se describe con precisión el imaginario criminal, y de hecho los actores que disparan lo han hecho en la realidad alguna vez. «A menudo los actores -evocó Saviano- me contaban que les costaba distinguir su vida real de lo que Matteo les pedía que recitaran».
«Gomorra», la película, hará vivir, sin duda, a Saviano escenas divertidas, parecidas a las que tuvo que enfrentarse tras la publicación del libro, cuando por Nápoles aparecieron copias falsas con un capítulo dedicado a uno de los jefes mafiosos modificado completamente. Más allá de las anécdotas, Saviano está satisfecho de la difusión de su mensaje, «que solamente es que se sepa lo que pasa en Campania para que se haga algo».

Rubén Amón

CANNES (FRANCIA).- El aplauso entusiasta, incondicional, de la prensa demuestra que Matteo Garrone ha acertado en la iniciativa de adaptar al cine la ‘Gomorra’ de Roberto Saviano. No sólo porque el filme aloja la atmósfera feroz y descarnada de la novela. También porque acierta en despojar “la cuestión mafiosa” de sus tópicos y de sus clichés.

De hecho, Garrone, protagonista matinal de la sección oficial, nos invita a vivir la camorra desde dentro. Nos la descubre en su miseria, en su raigambre sociológica y en sus códigos de honor. Lejos del maniqueísmo y de los juicios ejemplarizantes.

“He querido que la película transmitiera el olor, el espíritu de esta realidad. He buscado el lenguaje más sencillo posible. Y me he inspirado para ello en los reportajes de guerra”, explicaba Matteo Garrone con ocasión de la rueda de prensa.

Estaba a su lado, asintiendo, Roberto Saviano, autor de un fenómeno planetario -la novela se ha traducido en 43 países- que le ha dado tanta fama como libertad le ha arrebatado. Tiene que moverse con escolta. Ha cambiado de casa y de existencia. Le han puesto precio a su cabeza los ‘capi’ de la camorra napolitana.

El filme, en cambio, no entra en los detalles de los nombres ni de los clanes. Descubre el fenómeno parasitario y endogámico de la mafia a través de cinco historias que se cruzan en un laberinto de miedo, represalia, violencia y degradación.

“Quiero que la gente sepa cuál es la realidad de la camorra sin convertirme en un juez. Me he disciplinado como un narrador. ¿Represalias? No creo que mi vida esté en peligro”, señalaba Garrone antes de darle el relevo a… Spielberg.

Successo a Cannes per la proiezione del film di Matteo Garrone, lo scrittore rinuncia alla passerella per motivi di sicurezza

CANNES – Sala strapiena, quella del Grand Theatre Lumiéere, e applausi. Così è stato accolto a Cannes – dove corre per la Palma d’Oro insieme a Il Divo di Paolo Sorrentino – il film di Matteo Garrone Gomorra, tratto dal best seller di Roberto Saviano, uscito anche nelle sale in tutta Italia e anticipato da minacce nei confronti dell’autore del libro. Minacce che non hanno intimidito né l’autore né, tanto meno, il regista, né adesso nè durante la lavorazione. “C’è stato solo un po’ di timore a inizio riprese – spiega Garrone – e anche con qualche minaccia di morte, ma poi ha prevalso il cinema con il suo enorme fascino”.

Intanto Saviano, per ragioni di sicurezza, ha rinunciato alla Montées des Marches, la passerella alla quale invece si è prestato il cast del film. “Rinuncio volentieri, non è questa la cosa importante. Io sono un caso solo perché scrivo, ma ci sono molti come me sotto scorta nel mio Paese e il mio pensiero adesso va anche a loro”.

Respinge, il regista, le polemiche sull’immagine distorta che il film darebbe del nostro Paese in un contesto internazionale come questa 61ma edizione del Festival di Cannes. “Se c’è qualcuno che vuol fare polemica la faccia pure – dice Garrone – questo film è stato accolto anche troppo bene, se c’è una voce contro, ben venga”.

Toni Servillo, efficace nel ruolo di un imprenditore di rifiuti tossici, gli dà man forte:”Fa parte della tradizione italiana fare questo genere di cose. Penso a Il caso Mattei di Francesco Rosi. Ma la singolarità di questo lavoro di Garrone è di essere riuscito a mescolare informazione e emozione”.

Gomorra intanto, in Italia, come ha detto il produttore Domenico Procacci della Fandango, va forte. Uscito venerdì “già sfiora il milione di Euro ed è stato acquistato, per ora, da dieci paesi”. Comunque, se tra le sue cinque storie c’è n’è anche una sull’iniziazione dei giovani alle pratiche violente della camorra, il film non darà il cattivo esempio ai giovani campani: “In Gomorra si raccontano solo le conseguenze di queste scelte, c’è un rapporto diretto tra essere alla stesso tempo carnefici e vittime di questo sistema”, sottolinea Garrone.

Su tutti, a conquistare con la sua spontaneità i giornalisti a Cannes è stato Ciro Petrone, classe 1987, che nel film interpreta proprio uno di questi due ragazzi che hanno voglia di fare strada a colpi di mitra. “Mi sembra ‘nu vero miracolo stare qui a Cannes”, dice in dialetto napoletano. E da lui arriva anche la morale di questo lavoro:”Vorrei che ai ragazzi servisse come segnale, vedendo Gomorra si possono capire tante cose”.

A questo proposito, va detto che il film di Garrone è stato fatto anche con, e grazie al popolo delle Vele di Scampia, i palazzoni del quartiere di Napoli dove è stato in parte girato. “Sono stati il nostro primo pubblico – ha detto Garrone – ce n’erano sempre una cinquantina intorno a noi mentre giravamo e, proprio da loro, molto spesso, venivano suggerimenti che hanno portato a delle verifiche della sceneggiatura”.

Quanto a Saviano, per lui misure eccezionali di sicurezza sulla Croisette e anche durante la conferenza stampa. Ai fotografi è stato impedito di stazionare per gli scatti di rito. Lo scrittore tradotto in oltre 23 paesi e che ha venduto con il suo Gomorra solo in Italia oltre un milione di copie è parso soddisfatto. “Non ho mai pensato davvero di raccontare solo di camorra, ma attraverso la camorra quello che accade non solo in Italia”.

Saviano, che ama i numeri e gli aneddoti, ne sciorina qualcuno davanti a una strapiena conferenza stampa applaudita con entusiasmo. “Ci sono stati in trenta anni oltre 10 mila morti ammazzati dalla crimininalità. Molti di più di quelli della Striscia di Gaza. La camorra fattura 150 milioni di euro l’anno, siamo di fronte a dei veri imprenditori. Insomma, la volontà di Saviano ribadita più volte è quella di raccontare: “Questo film può dare ancora più strumenti, fa parte del mio progetto di far sapere, di raccontare, perché le cose cambino”.

Ma il vero eroe si chiama Saviano

di Giuseppina Manin

CANNES – Monsieur Saviano, come si vive sotto scorta? Diretta e senza perifrasi scocca la domanda che nessuno osava fare. Perché come vive un uomo di 28 anni condannato a morte dalla camorra, da 20 mesi senza domicilio ufficiale, le valigie sempre pronte, tre bodyguard che non ti mollano mai, neanche al cinema, neanche al ristorante con la ragazza? E neanche quando arrivi a Cannes con un film tratto dal quel libro tanto scomodo e vero da andare a ruba persino in un Paese come il nostro, allergico alla lettura più che ai pollini. Un milione e 200 mila copie ha venduto Gomorra, affresco apocalittico di un mondo a parte, quei territori del degrado tra Napoli e dintorni dove la sola legge è quella del più forte, il solo potere quello della camorra.

Tradotto in 33 lingue, portato al cinema da Matteo Garrone, Gomorra, uscito venerdì in Italia, un milione di euro già incassati, ieri applaudito al Festival più prestigioso, venduto in dieci Paesi… Un successo clamoroso, che non può essere perdonato. «Il rischio non nasce da quello che scrivi, ma da quanti lo leggono o lo vedono – spiega Roberto Saviano -. La camorra è attentissima alla questione mediatica». Detto ciò, lui è qui. Naturalmente in un albergo top secret, naturalmente controllato a vista. Per farlo partecipare alla conferenza stampa, misure di sicurezza fuori dall’ordinario: perquisiti i borsoni dei reporter, allontanati i fotografi da sotto il palco, vietato avvicinarsi a lui dopo. Tallonato anche alla proiezione ufficiale, dove è arrivato il nuovo ministro dei Beni Culturali Bondi, e che è stata accolta da cinque minuti di applausi. E niente montée de marches: sulla rossa scalinata si diventa facile bersaglio. «Non sarà una grave rinuncia», sorride amaro Saviano.

«La mia scorta fa notizia perché sono uno scrittore, ma vengo da un paese, Casal di Principe, dove decine di altre persone lo sono. Il mio pensiero va a loro. In questi giorni si sta consumando una guerra, sono state bruciate fabbriche, uccisi innocenti. E nel silenzio della stampa, due boss, Francesco Bidognetti, latitante, e Antonio Jovine, all’ergastolo, hanno scritto un memoriale dove si accusa me, il giudice Cantone e la giornalista de Il Mattino Rosaria Capacchioni come responsabili delle loro condanne. Proclami letti in un tribunale». Del resto niente è ordinario da quelle parti. Saviano sciorina dati: «In 30 anni si contano oltre 10 mila morti ammazzati dalla criminalità. Più di quelli della Striscia di Gaza. La camorra è un impero che ha un fatturato tre volte superiore a quello della Fiat in tutto il mondo». Ma quel che mostra Gomorra, sostengono Saviano e Garrone, non è solo la realtà di Scampia: «È quello che accade in tutti i sud del mondo». E alle solite polemiche dei panni sporchi da lavare in casa, replicano: «Solo in Italia si hanno certi timori, il cinema Usa ha sempre raccontato la faccia oscura del Paese e proprio per questo è grande».

La differenza è che qui non si mitizzano i criminali, la vanità dei malavitosi non trova appagamento. «La camorra ha i suoi film culto – spiega Garrone -. È noto che un boss ha mostrato all’architetto una foto della villa del Padrino e gli ha ordinato: fammela uguale. Si imita il modo di sparare dei gangster-movie, gli atteggiamenti. In questo senso Gomorra è un film anti-Scorsese». Se ne sono resi conto anche gli abitanti delle Vele, il mostro urbanistico quartier generale della camorra, dove Garrone ha girato il film. «Devo molto alle persone di lì – ringrazia -. Sono stati i primi spettatori, ogni giorno a spiare dietro il monitor, a suggerire le frasi giuste. Il cinema ha un fascino enorme, hanno partecipato con entusiasmo e generosità». Alcuni, emozionatissimi, oggi sono qui. Ciro e Marco, ventenni, Totò, 13 anni, Simone 14… Ragazzi che lavorano, vanno a scuola e, grazie a iniziative coraggiose come «Arrevuoto», fanno teatro. Con loro, a dare grandezza a Gomorra, una pattuglia di attori napoletani da Oscar. Toni Servillo in testa, ma anche Gianfelice Imparato, Salvatore Cantalupo, Maria Nazionale… E gli sceneggiatori Braucci, Chiti, Di Gregorio. «La parte migliore di Napoli – li definisce Servillo -. Sono fiero d’aver lavorato con loro».

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Cinema, Festival di Cannes. La presentazione del film “Gomorra” tratto dall’omonimo libro di R. Saviano. Le parole dello scrittore. Ospite R. Saviano.

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Festival del cinema di Cannes. Applausi a scena aperta per “Gomorra” di Matteo Garrone. In conferenza stampa lo scrittore R. Saviano, dal cui libro è tratto il film. Int. Toni Servillo (attore); M. Garrone (regista); M. Nazionale (attrice, cantante). Dichiarazioni scrittore R. Saviano.

Spietate parabole da un altro pianeta. Il nostro.

Simone Cosimi

Una specie di piccolo Vangelo dell’Italia come miracolo. Nel senso di Italia come nazione che – non si capisce come – ma riesce a tirare avanti.

Pur avendo abbandonato interi territori, interi settori economici e di pubblico interesse, intere e sciagurate esistenze in pasto alla prospettiva zero di un circolo vizioso chiamato camorra.

Il sesto film di Matteo Garrone – esteticamente altrettanto spietato, con la solita fotografia livida ed ecchimotica cui ci ha ormai svezzato – si apre con una sparatoria ritmata dall’angosciante colonna sonora neomelodica napoletana. Un solarium. Un teatro degli orrori. Che basta quel fucsia del titolo a scaraventarti in pasto ai pescecani coi “pezzi”. Ed estrae progressivamente dalla docu-fiction di Roberto Saviano alcuni fili, alcuni nuclei narrativi che poi sviluppa in parallelo. Senza un ordine apparente. Senza l’urgenza di intrecciare o incastrare. Senza un inizio e una fine precise, ma sfumate nell’impenetrabile fabuloso. Come, appunto, nelle parabole. Che d’altronde raccontano pezzi di vite straordinarie segnate da eventi straordinari.

C’è Totò (Salvatore Abruzzese), tredicenne messo di fronte a un mondo che non capisce fino in fondo. Nel quale, però, combatte. Nel quale affoga le sue paure di bambino. O con noi, o contro di noi. C’è Franco (Toni Servillo, il miglior attore italiano al momento, insieme a Elio Germano), che intossica le terre di Campania raccattando veleni dal Nor. L’importante è che sia tutto clean. C’è Pasquale (Salvatore Cantalupo), caposarto che confeziona i vestiti delle dive a 25 euro al pezzo e che si vende ai cinesi. Signore Pasquale, duemila euro a lezione. E poi c’è la coppia di sbandati che sogna maldestramente di imporsi sul clan locale. Giocando una battaglia di fascinazione e folle fantasia. C’è Don Ciro (Gianfelice Imparato), il contabile delle Vele, che distribuisce stipendi e sostegni alle famiglie dei camorristi carcerati. Non sono fatto per la guerra, io no. E c’è anche il neolaureato Roberto (Carmine Paternoster), braccio destro di Franco, nelle mani del quale è riposto un devastante messaggio di speranza. Io sono diverso da te.

È un film – come sono i film di Garrone – che non hanno alcun interesse al didascalismo. Piuttosto, credono ancora, con una fede commovente, nel potere straziante dell’immagine: icastica, essenziale, ultimativa e universale. Che spiega senza spiegare. Che ti dice: “Si, è così. Ed è anche peggio. E nessuno te lo aveva mai fatto vedere così efficacemente, al cinema. Dopo, c’è solo la realtà”. C’è poco da fare: il nuovo neorealismo è quello del regista romano. Le storie di oggi sono già troppo complicate e drammatiche per appesantirle con un’estetica e un approccio analitico. L’analisi, semmai, deve innescarsi dal procedimento opposto: lavorare di fino. Togliere, scarnificare e scaraventare in faccia. Una radiografia, più che una fotografia, della nostra biutiful cauntri ridotta allo stremo.

C’è una diagnosi, quindi, che emerge prorompente, anche sotto il profilo dei personaggi: lo Stato non esiste. Non c’è il volto – se non di sguincio – di un poliziotto. Non c’è quello di un medico. Non c’è un professore. Non c’è un vigile urbano. Non c’è un assistente sociale. Non c’è un’associazione di volontariato. Non c’è uno che non condivida. Se la camorra diventa welfare, allora la carne è ormai infetta e il corpo quello di un moribondo.

C’è però un altro Stato. C’è un’altra nazione, nel seno della Nazione. C’è un’altra etica, un’altra missione, altre regole. Un mondo parallelo che succhia ininterrottamente da quello sano, scippandogli sangue, figli e futuro.

Ce lo ha spiegato nel dettaglio uno di ventinove anni. Ce lo ha iniettato in vena – come non aveva mai fatto nessuno, lontano dai romanzi criminali e dalla retorica che tutto edulcora – un quarantenne. Una generazione si muove. Si muovano anche le altre.

CANNES, Francia  - Il film tratto da “Gomorra”, il libro di Roberto Saviano che racconta il mondo della Camorra, è stato presentato oggi al Festival di Cannes tra gli applausi degli addetti ai lavori.

“Gomorra”, in concorso al Festival francese, è stato tratto dal bestseller dell’autore partenopeo che da due anni vive sotto scorta.

“In Italia, e non credo solo in Italia, c’è fame di queste storie”, ha detto Saviano in una conferenza stampa in cui ha ricevuto gli applausi dei giornalisti italiani. “Siamo stanchi dell’immagine folcloristica o romanzata del crimine”.

Nella pellicola — diretta da Matteo Garrone e girata in uno stile che ricorda quello neo-realista del cinema italiano del dopoguerra — si intrecciano le storie di baby-camorristi dei quartieri di Napoli e di un politico che si occupa di smaltire rifiuti tossici in modo illegale.

Il film — usito nelle sale italiane questa settimana, mentre infuria la polemica sul problema dei rifiuti — ha provocato opinioni diverse in Italia dove Saviano è stato accusato di lavare i panni sporchi in pubblico e di diffamare il buon nome dell’Italia all’estero.

L’autore ha detto di essere abituato alle accuse ma ha aggiunto che è fondamentale non nascondere la verità.

“Credo che questo silenzio, che fa parte della tradizione del nostro Paese, sia un modo per svilire l’Italia, ed ecco perché è necessario raccontare questa storia”, ha aggiunto.

La pellicola — con una colonna sonora che raccoglie i brani della musica pop più trasmessi dalle radio — offre un racconto di vite vissute nella violenza e nella illegalità.

Il giro d’affari della Camorra, che spesso investe nel settore immobiliare per riciclare il denaro proveniente dal traffico di droga, dal “pizzo” e dallo sfruttamento della prostituzione, si estende ben oltre Napoli.

“Stiamo parlando di un giro d’affari di 150 miliardi di euro l’anno, stiamo parlando di un’organizzazione che in meno di 30 anni ha ammazzato 10.000 persone”, ha detto Saviano.